Una mala página web ahuyenta a los clientes.
Por David Castiglioni
La pregunta que se impone es: ¿existe alguna empresa que se pueda dar el lujo de no estar en Internet?, Hoy ninguna sin importar su tamaño puede dudar de la conveniencia de figurar en la red.
Independientemente de las grandes ventajas competitivas que ofrece, estratégicamente es una herramienta fundamental. Se puede tener la mejor empresa de mundo, pero si nadie sabe que existe i la calidad de su página web es regular, de poco servirá haber llegado a ese lugar.
Esa es una de las grandes ventajas de Internet, abre puertas que tal vez nunca se hubieran abierto, simplemente por que no se puede contar con los recursos para llegar a donde la página web si pudo llegar. Hay muchos casos de Pymes que vendieron sus servicios o productos a mercados que jamás hubieran pensado.
Pero tener una página web no se limita sólo a eso. Así como a la empresa se la debe dar a conocer desde una página Web, a esta habrá que difundirla, y una forma es ubicarlo en los buscadores, herramienta que todo usuario de Internet utiliza para buscar lo que pretende, o invertir en publicidad on-line en portales de relevancia, dado que estos medios ofrecen pauta que se adecuan a todos los bolsillos.
El otro punto que jamás se deberá de perder de vista es el armado del sitio. No hay que esforzarse por tener una página pretenciosa por que si. Es mejor limitarse a que preste el servicio que debe prestar. De este modo se lograrán mejores resultados.
Y dedicar los recursos suficientes para responder los mails de los usuarios o los pedidos de forma instantánea , pues eso es lo que espera el usuario acostumbrado a la inmediatez del Internet.
No olvidarse de algo muy importante: una página web mal hecha puede terminar con una venta o ahuyentar posibles clientes, mejor tener una página más chica pero como funcione adecuadamente como una herramienta de comunicación eficiente.